Ámbitos y objetivos estratégicos
A partir del análisis del contexto social y del diagnóstico estratégico, la Estrategia Nacional de Cultura Científica y de la Innovación (ENCCI) define sus objetivos y líneas estratégicas como respuesta coordinada a las necesidades identificadas.
Con este enfoque, la Estrategia se articula en cuatro objetivos estratégicos, buscando activar dos ámbitos: el institucional y el social.
El desarrollo de la cultura científica y de la innovación en España parte de un contexto caracterizado por un respaldo normativo sólido, la existencia de estructuras consolidadas como las UCC+I y una creciente sensibilidad institucional hacia la importancia de la relación entre ciencia y sociedad. No obstante, este potencial aún no se traduce de forma plenamente homogénea en el conjunto del sistema de I+D+I, donde la comunicación social de la ciencia y la innovación continúa evolucionando como un ámbito en proceso de consolidación estructural.
En este escenario, el Objetivo Estratégico 1 plantea avanzar hacia una integración sistemática de la comunicación social como dimensión esencial de la investigación y de la gobernanza del sistema. Las líneas estratégicas asociadas abordan este reto desde una perspectiva complementaria: la incorporación de la comunicación y la participación en los marcos normativos y de financiación (LE 1.1), el refuerzo de estructuras e instrumentos que la sostienen (LE 1.2), el soporte a la comunicación social de la ciencia a lo largo de la carrera investigadora (LE 1.3) y el reconocimiento de la comunicación como ámbito profesional especializado (LE 1.4).
Este enfoque permite avanzar hacia un sistema más coherente, en el que la relación con la sociedad no se concibe como un elemento añadido, sino como un factor que refuerza la calidad, la relevancia y la legitimidad de la actividad científica y de la innovación.
En el marco temporal de la ENCCI, este objetivo contribuirá a consolidar condiciones que faciliten el ejercicio efectivo del derecho a acceder y participar en la ciencia, reforzando la rendición de cuentas y la transparencia del sistema. A más largo plazo, permitirá la configuración de un ecosistema en el que la comunicación social de la ciencia y la innovación esté plenamente integrada, reconocida y sostenida por estructuras estables, contribuyendo a la consolidación de la ciencia como bien público al servicio del interés general.
El entorno actual de la comunicación social de la ciencia está marcado por una creciente complejidad, derivada tanto de la multiplicación de canales y actores como del impacto de fenómenos como la desinformación, la polarización o la aceleración de los ciclos informativos. En este contexto, se identifica un doble punto de partida del ecosistema profesional de la comunicación social de la ciencia en España. Por un lado, aún no existen marcos comunes de calidad, evaluación y ética. Por otra parte, la conexión entre la investigación y la práctica en este ámbito es aún limitada, lo que dificulta que esta evolucione de manera sistemática y sobre bases sólidas.
Este escenario pone de manifiesto la oportunidad de avanzar hacia un ecosistema más coherente, en el que la comunicación social de la ciencia se sustente en principios compartidos, en conocimiento riguroso y en prácticas contrastadas.
El Objetivo Estratégico 2 responde a esta necesidad mediante el impulso de un ecosistema coordinado, basado en la evidencia y alineado con estándares internacionales. Sus líneas estratégicas promueven el fortalecimiento de la investigación en comunicación (LE 2.1), el desarrollo de principios éticos y prácticas responsables (LE 2.2), la implementación de marcos de evaluación orientados a la mejora continua (LE 2.3) y la coordinación del sistema ante retos compartidos (LE 2.4).
Durante el periodo de implementación de la ENCCI, este objetivo facilitará la mejora de la calidad y la consistencia de la comunicación científica, así como la progresiva incorporación de enfoques más éticos e inclusivos, fortaleciendo la capacidad del sistema para operar en contextos de incertidumbre y complejidad.
A largo plazo, permitirá la consolidación de un ecosistema con estándares compartidos de calidad y ética, en el que la comunicación social de la ciencia y la innovación esté plenamente informada por la evidencia, reforzando su papel como pilar de la toma de decisiones informadas en una sociedad democrática.
Ámbito social
Consolidar el diálogo y la confianza mutua ciencia-sociedad, así como promover una sociedad más consciente de su papel en la ciencia: informada, crítica y corresponsable.
La cultura científica y de la innovación en España se sustenta en una amplia red de agentes, infraestructuras y programas que han contribuido de forma significativa a la relación entre la ciencia y la sociedad. Sin embargo, persiste el reto de reforzar la presencia cotidiana de la ciencia, la tecnología y la innovación en los espacios públicos, culturales y mediáticos, así como de reducir las brechas existentes entre interés, acceso y participación.
El Objetivo Estratégico 3 aborda este desafío mediante el refuerzo de la presencia de contenidos científicos y de innovación en los medios (LE 3.1), la integración de la ciencia y la innovación en la programación cultural (LE 3.2) y el fortalecimiento de los espacios de mediación cultural-científica, como museos, centros de ciencia y planetarios (LE 3.3).
Este conjunto de acciones facilita la colaboración entre las instituciones científicas, los medios de comunicación y las entidades culturales y contribuye a que la ciencia y la innovación se consoliden como elementos habituales de la vida cultural, favoreciendo una relación más cercana, comprensible y significativa con la sociedad, abierta también a los nuevos enfoques y desafíos.
En el corto y medio plazo, este objetivo permitirá ampliar el acceso a información científica fiable y relevante, especialmente en aquellos canales y formatos que actualmente concentran mayor atención social. A largo plazo, contribuirá a la integración plena de la ciencia y la innovación en la conversación pública y en la vida cotidiana, actuando como puerta de entrada a formas más profundas de implicación y participación social.
Los datos disponibles muestran un alto nivel de confianza en la ciencia, que convive con niveles limitados de participación real y con diferencias relevantes en la disposición a implicarse en la toma de decisiones sobre cuestiones científico-tecnológicas en función de variables como el nivel educativo, la clase social o el género. Este contexto pone de manifiesto una oportunidad estratégica para fortalecer mecanismos que faciliten una implicación más sostenida, inclusiva y significativa de la sociedad.
El Objetivo Estratégico 4 se orienta a dar respuesta a este reto mediante el desarrollo de capacidades para la colaboración entre el sistema y la sociedad (LE 4.1), el impulso de mecanismos de deliberación y participación en la gobernanza (LE 4.2) y la articulación de infraestructuras de participación a nivel estatal, impulsando la ciencia ciudadana y los espacios comunitarios (LE 4.3).
Este enfoque persigue avanzar hacia una sociedad que no solo accede a la información científica, sino que participa activamente en su interpretación, en su aplicación y en la definición de sus implicaciones sociales, así como en la identificación de prioridades y en los procesos de gobernanza de la investigación y la innovación.
Durante la implementación de la ENCCI, este objetivo facilitará la ampliación de oportunidades de participación, promoviendo espacios de diálogo y colaboración entre ciencia y sociedad. A largo plazo, contribuirá a consolidar una cultura en la que la participación se entienda como un componente inherente a la calidad, la relevancia y la legitimidad del sistema de I+D+I, reforzando la corresponsabilidad social en la producción y uso del conocimiento.
La lógica causal de la ENCCI parte de que la mejora sostenida de las capacidades de acceso, comprensión y participación de la sociedad en la ciencia e innovación, junto con el fortalecimiento de prácticas de comunicación social abiertas e informadas por la evidencia, contribuirá a consolidar un sistema científico más abierto, participativo y digno de confianza, favoreciendo la apropiación social de la ciencia y la innovación y la participación informada.
A su vez, estos cambios favorecerán la institucionalización de la comunicación social de la ciencia como función esencial del sistema de I+D+I, impulsarán entornos más inclusivos y deliberativos y reducirán brechas de participación actualmente existentes. Como resultado, se espera consolidar para 2030 un ecosistema de cultura científica y de la innovación más sólido, equitativo y socialmente relevante, capaz de contribuir de manera tangible a la calidad democrática, la sostenibilidad y la cohesión social.